martes, 20 de junio de 2017

AGUA


Kira le dio todo a Darío: su vida, su amor incondicional y su completa lealtad. Darío le dio algunas cosas a Kira: un techo, cariño esporádico y un hogar provisional. Ella creía que él era su mundo, su protector, su amigo incondicional. Él creía que la quería y que era bueno tenerla. Kira le confió su corazón y su vida sin ni siquiera imaginar que él pudiese destruirlo todo. Darío tomó su corazón y su vida sin ni siquiera imaginar que ella podía sentirlo todo. 

Entonces, Darío se mudó y en su nueva casa no había espacio para Kira. Ya nunca había espacio para Kira. Él, sin atisbo de duda, cogió el corazón de la dulce perrita que lo había acompañado durante años y lo arrojó en el medio de la nada junto con ella. Abandonada y sola bajo la lluvia, Kira lloró y lloró lágrimas de sangre y sal, suplicó entre ladridos lastimeros que su viejo amigo volviese, pero no volvió. Nunca regresó. Darío olvidó a Kira en el mismo instante en el que ató su correa a un árbol. Después de eso se subió a su coche en dirección a una vida nueva, sin mirar atrás. 

Pasaron varios días antes de que Iria descubriese a una Kira agonizante bajo un sol abrasador. La muchacha no dudó en llevársela para salvarla, para amarla para siempre. Kira ahora se llama Agua y solo las cicatrices que le produjo el intentar zafarse de aquel amarre mortal le recuerdan a Darío. 

No los abandones, ellos nunca lo harían.

miércoles, 14 de junio de 2017

ERROR

Acción desacertada o equivocada.

Mi primer error fue enamorarme de ti. 
El segundo fue dejarte ir. 
El tercero, bueno, el tercero puede que fuese creer que el tiempo todo lo cura. El tiempo, sin esfuerzo, no sana ni cambia nada. 
El cuarto fue aquella canción susurrada que me persigue allá a donde vaya. 
El quinto fueron promesas vacías que por falta de peso volaron como plumas con una ráfaga de viento. 
El sexto fue una carta contándote una verdad que jamás leerás. Una de tantas… 
El séptimo fue creerme tus mentiras, incluso cuando no las creía. 
Sin duda, el octavo fue contarte mis secretos. Los secretos no se cuentan, simplemente porque si los cuentas dejan de ser secretos. 
El noveno fue regalarte mis “te quiero”. 

Sin embargo, de todos estos el décimo fue el peor: querer bajarte el cielo cuando lo único que buscabas era ahogarte en el infierno de tus recuerdos.


jueves, 8 de junio de 2017

TELARAÑAS

Tela que forma la araña segregando un hilo muy tenue.

Telarañas en las esquinas y polvo sobre los libros. Olor a cerrado contenido en el interior de la estancia como el aroma de un buen vino encorchado años atrás. En el suelo restos de cristales y sangre que recuerdan momentos de tensión. Hojas de periódico hechas añicos, marcando eternamente una fecha difícil de olvidar y un álbum de fotos que retrata la calma y el silencio que precede a una tempestad. Mil y una palabras flotan en el ambiente, ninguna lo suficiente valiente para hacerse audible. El perfume de un pasado agridulce que explota en las fosas nasales de aquella mujer que un día fue niña y  que vio perecer a los suyos a manos del destino.

miércoles, 7 de junio de 2017

VACÍA

Falto de contenido físico o mental.


El agua se filtraba por debajo de la puerta del cuarto de baño como si el océano estuviese contenido en el interior e intentase escapar desesperadamente por algún lugar. Corrí y corrí, grité, me abalancé sobre la puerta y lloré desesperada. Os supliqué a aquella puerta y a ti que abrieseis, que me dejaseis ayudar. Sin embargo, solo el silencio interrumpido únicamente por el leve borboteo del agua me daba una respuesta. Una respuesta lenta y agónica que no hacía nada más que confirmar lo que ya sabía. La policía, los bomberos y el mismísimo Ejército del Aire podrían estar en camino, pero jamás, por mucha prisa que se diesen, serían capaces de salvarte de ti misma. Nosotros somos los monstruos debajo de la cama y si no te das cuenta de ello, e incluso permites que los monstruos de los demás invadan tu vida, perderás una guerra en la que ni siquiera sabías que estabas batallando. Lo supe, en el mismo momento en que los bomberos tiraron la puerta abajo supe que no tenías salvación, que eras una estrella en el cielo. Supe también que estabas descansando, tranquila, sin perturbaciones. Aún así, corrí al interior del cuarto de baño, te saqué del agua y te sostuve entre mis brazos mientras tarareaba la dulce nana que nuestra abuela siempre nos cantaba las noches de tormenta, pero tú ya no temías a las tormentas ¿verdad? Te canté y te canté hasta que me arrastraron lejos de ti mientras veía la maldita caja de pastillas que te había ayudado en tu propósito, vacía. Como tú.

sábado, 27 de mayo de 2017

MAPA


Representación geográfica de la Tierra o parte de ella en una superficie plana.

No quiero mapas, me gusta perderme. Perderme entre océanos de libros o mareas de canciones. Perderme por las calles y descubrir nuevos lugares, rincones ocultos y secretos, hacerlos míos. Me gusta perderme entre la gente, no conocer a nadie y a la vez sentirme parte de su mundo. Recorrer de norte a sur, de este a oeste el paraíso hasta que no sepa donde está el sol. Perderme entre tus manos y ahí si que ya nunca encontrarme. Porque me gusta perderme y respirar el dulce aroma de la felicidad que destila tu sonrisa. Sí, me gusta perderme para a veces hallarme en los lugares más inesperados, en los gestos más genuinos. Perderme y volverme a perder, porque la vida con reglas es más aburrida, los mapas están demasiado delimitados y mis pasos tambaleantes tienden a cambiar de dirección cuando reconocen sus propias huellas.




miércoles, 24 de mayo de 2017

SIETE

Número natural que sigue al seis.

El reloj de la pared sur goteaba las horas como un grifo mal cerrado. Chop. Chop. Chop. Lenta y agónicamente los minutos se sucedían uno tras otro sin llegar nunca la aguja pequeña a rozar el número siete. Daniela se sentaba todas las tardes frente al gran reloj de la estación de tren con la esperanza de que diese las siete, pero en los cinco años que llevaba haciendo esta rutina jamás había sucedido. El número estaba allí, era imposible saltar del seis al ocho sin pasar por el siete y, sin embargo, sucedía. Lo que Daniela no veía era como el tiempo y el mundo se paraba a su alrededor justo antes de dar las siete de la tarde, como una figura esbelta y vestida elegantemente se aproximaba a ella, como le acariciaba dulcemente la mejilla con su mano y como le leía sus pasajes favoritos de aquel libro que la había visto crecer. Daniela nunca sabría que aquella hora que creía maldita era el único nexo de unión que le quedaba con su padre, fallecido cinco años atrás en un accidente ferroviario a las siete de la tarde en esa misma estación. Nunca lo sabría, pero siempre lo intuiría.

sábado, 20 de mayo de 2017

TRANSITORIO

Pasajero, temporal.

Tendemos a aceptar el amor que otros deciden darnos sin tener en cuenta ni la calidad ni la cantidad del mismo. A veces, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos si es suficiente y justo recibir tanto, o tan poco, a cambio de lo que nosotros aportamos. A veces, deberíamos preguntarnos donde queda aquel amor romántico de las películas en blanco y negro, ese amor que nos hizo suspirar y que, en alguna ocasión, nos hizo soñar despiertos. A veces, y tal vez solo a veces, deberíamos preguntarnos si la ilusoria realidad en la que vivimos ha sido creada por amor puro y genuino y no por expectativas erradas hacia personas equivocadas. Supongo que cuando estamos enamorados pensamos poco y actuamos más, lo que nos conduce a la locura transitoria propia de los amantes locos.