sábado, 25 de marzo de 2017

MANUSCRITO


Texto escrito a mano, especialmente si tiene algún valor o antigüedad, o es  de mano de un escritor o personaje célebre.

"...e inagotables fuentes
 de ideas a la hora de
ponerse frente a la temida
 página en blanco".
Las páginas del libro comenzaron a correr de nuevo. La tinta, apenas un momento antes sólida, había vuelto a su estado líquido original, fluyendo por la mesa del novelista cual río a rebosar en plena tormenta. El joven Gerard se había quedado dormido entre manuscritos, tinta, papeles en blanco y desechos de una novela que parecía inacabable. Ajeno a lo que sucedía a su alrededor, la mente de Gerard viajaba libre por paraísos incorruptibles cuyos dueños tienen nombres célebres e inagotables fuentes de ideas a la hora de ponerse frente a la temida página en blanco.

El descontrolado movimiento de las páginas del inacabado manuscrito levantó un revuelo desaforado en la pequeña habitación del novelista. La tinta había comenzado a caer al suelo, cual cascada hacia el precipicio, y a medida que las gotas tocaban la desconocida superficie las palabras comenzaban a formarse de nuevo, tal vez por miedo a desaparecer en lo desconocido. Sin previo aviso, el caos se tornó calma y en el revoltijo de papeles, plumas y demás artilugios de escritura comenzó a concebirse una forma humana. Las dulces facciones de una bella mujer, de ojos más cristalinos que el agua del lago más puro, se asomaron entre los desordenados papeles. Los restos de tinta que habían caído formando oscuros surcos allá por donde pasaban, daban forma a una brillante melena color azabache. La mujer se acercó al oído del dormido novelista el cual, desconocedor de la realidad, soñaba impávido con mundos terminados imaginados por otros con más destreza en el arte de la escritura que él. Como si de una sirena se tratase, la mujer entonó su cántico en el oído del escritor. No era una canción lo que le dedicaba, sino la sabiduría que él ignoraba:
"Cree en ti como yo lo hago".

- Vuelve a la realidad, mi adorado novelista. La inspiración reside en las pequeñas cosas. En el aire, en el agua, en los besos, en la luna, en las estrellas... En ti. Todos los mundos que sueñas están a tu alcance, solo tienes que crearlos y para crearlos solo necesitas creer. Cree en ti, Gerard. Cree en ti como yo lo hago, mírate a través de mis ojos y ya nunca querrás mirar a otra parte. 

Gerard despertó sobresaltado con la fuerte convicción de que en su habitación había alguien más que él mismo. Tras frotarse los ojos y acostumbrarse a la luz que la ventana filtraba, miró a su alrededor, pero todo estaba tal y como lo había dejado antes de dormirse. A continuación, volvió a centrarse en su interminable historia y las musas lo reclamaron. La página ya no volvería a estar en blanco.



10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Siempre!!
      Un saludo y gracias por leerme (y comentar) :)

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    1. Muchas gracias, Ana María!! Un saludo 😋

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  3. Muy muy bueno, veo que ya has cambiado de registro. Besos

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    1. No se deja de aprender ni tampoco de innovar. Me gusta escribir de todo...depende del momento me apetece escribir terror , romántica, fantasía o lo que se tercie. Me alegro de que haya gustado 😊 Un saludo y gracias a todos por los comentarios 😙

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  4. Tus letras desbordan sentimientos! No me canso de leerte! Muchas felicidades!

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    1. Pues léeme siempre que yo estoy encantada de escribirte! Un saludo 😋😊

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  5. Hermoso. Como un ángel de la guarda de los escritores.
    Un abrazo

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