domingo, 2 de abril de 2017

BRUMA


Niebla, especialmente la que se forma sobre el mar. 

Los amantes se tomaron de la mano y comenzaron a correr desesperadamente, escapando de los demonios acechantes que se encontraban escondidos entre la bruma. El acantilado se perfilaba ya ante ellos,  un abismo separando el todo de la nada. La espesa niebla comenzaba a pisarles los talones, intentando consumirlos antes de que pudiesen escapar. Llegaron al borde del acantilado y frenaron en seco viendo la muerte reflejada en la densa oscuridad que les ofrecía. Tras ellos, la niebla se materializó con dantescas y amenazadoras formas. Solo les quedaban dos opciones: lanzarse a la desconocida oscuridad que ante ellos se presentaba o dejarse devorar por los monstruos de bruma que los perseguían. 

- No hay escapatoria, Daniella - dijo Elías. 
- Sí la hay.

"El acantilado se perfilaba
 ya ante ellos,  un abismo
separando el todo de la nada".
Los ojos de la muchacha estaban clavados en el oscuro recibimiento que las profundidades del acantilado les preparaba.

- No puedes estar hablando en serio.

Daniella lo miró a los ojos transmitiéndole con la mirada la urgencia de su decisión.

- ¿Confías en mí? - le dijo.
- Más que en mí mismo.
- Entonces, dame tu mano y salta conmigo.
- Nos mataremos.
- ¿Y si no?

Entonces, Elías tomó la mano de Daniella y ambos saltaron al oscuro agujero que a sus pies se abría en el momento exacto en el que los monstruos de bruma se avalanzaban sobre ellos. No se escuchó el batir de los cuerpos contra el fondo, ni gritos, ni el susurro de la muerte... Los monstruos acercaron sus diabólicos ojos grisáceos al borde del precipicio no pudiendo vislumbrar nada más que penumbra. Convencidos de que los amantes habían muerto en la caída abandonaron la persecución y volvieron al lugar al cual pertenecían, al mundo de los miedos. Media hora más tarde Daniella y Elías trepaban por el muro del acantilado al que se habían aferrado en la caída para no matarse, escalaban silenciosa e ininterrumpidamente, sabiendo que eran libres y que el miedo no los volvería a acorralar.


8 comentarios:

  1. me encantan tus relatos, sin embargo en este hay cosas que no cierran y espero no te disguste mi humilde comentario es solo mi apreciación( la densa oscuridad que les ofrecía...) me parece inconclusa la idea, no ayo conexión, como así también ( las brumas) ya que de por si la bruma es plural en si misma ,suena mejor singular.y repetida la palabra niebla en un breve lapso de escritura... nuevamente perdón por mi opinión..soy una eterna aprendiz y de cada comentario que también me hacen aprendo...un saludo cordial...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Para nada! Valoro todos y cada uno de los comentarios y agradezco de corazón cualquier crítica constructiva. ¡Nunca se deja de aprender!

      En cuanto a lo de "las brumas" tienes toda la razón y lo acabo de cambiar. Con respecto a, cito textualmente, "( la densa oscuridad que les ofrecía...) me parece inconclusa la idea" no acabo de comprender que te parece inconcluso, es decir, el relato dice que frenaron en seco al ver la oscuridad que el acantilado ofrecía, densa, en la que se podía vislumbrar a la muerte. No acabo de entenderte ahí, si puedes explicármelo te estaría sumamente agradecida.

      Gracias por tu comentario!! Es un placer poder recibir todas las opiniones, para bien o para mal :)

      Eliminar
  2. la densa oscuridad se les ofrecía ,creo que así seria la idea...

    yo escribo terrible tengo muchos errores ja ja!!

    ResponderEliminar
  3. El texto dice: "Llegaron al borde del acantilado y frenaron en seco viendo la muerte reflejada en la densa oscuridad que les ofrecía". Si pusiese "se les ofrecía" no tendría sentido, porque es el acantilado el que ofrece la oscuridad, no ésta en sí misma. De todos modos muchas gracias por tus comentarios, siempre estoy dispuesta a debatir e, incluso, a corregir.

    Todos tenemos errores, pero que eso no te haga desistir. Solo escribiendo aprendes a hacerlo mejor ¡y las opiniones constructivas también ayudan!

    Un saludo y de nuevo gracias :)

    ResponderEliminar
  4. Yo no veo incorrecciones. Es natural que si la niebla al principio era densa, y después se materializa...Se ha de nombrar por necesidad para notificar su metamorfosis. Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Hay en tu relato, Sandra, una sutileza narrativa que se destaca por la delicadeza. La estructura interna del texto mantiene una cohesión en todo su recorrido y de ese modo sostiene el argumento lineal que eliges para contar, de modo que se convierte en firme sustento del tema universal de los miedos. Un texto que posee muchas cualidades literarias, como el pasaje suave del narrador al las voces de los personajes, pero más allá de ello, tiene algo más trascendente: la capacidad de trasmitir un sentimiento. He padecido el miedo de la huida, la aparente tragedia y, la liberación del espanto al lado de tus personajes.
    Intenso y hermoso relato, Sandra. Enhorabuena.
    Ariel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, R. Ariel!!! Me alegro mucho de que te haya gustado y me siento muy halagada por tus palabras! Un saludo y muchísimas gracias por leerme!😘

      Eliminar