Mis libros

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sábado, 27 de mayo de 2017

MAPA


Representación geográfica de la Tierra o parte de ella en una superficie plana.

No quiero mapas, me gusta perderme. Perderme entre océanos de libros o mareas de canciones. Perderme por las calles y descubrir nuevos lugares, rincones ocultos y secretos, hacerlos míos. Me gusta perderme entre la gente, no conocer a nadie y a la vez sentirme parte de su mundo. Recorrer de norte a sur, de este a oeste el paraíso hasta que no sepa donde está el sol. Perderme entre tus manos y ahí si que ya nunca encontrarme. Porque me gusta perderme y respirar el dulce aroma de la felicidad que destila tu sonrisa. Sí, me gusta perderme para a veces hallarme en los lugares más inesperados, en los gestos más genuinos. Perderme y volverme a perder, porque la vida con reglas es más aburrida, los mapas están demasiado delimitados y mis pasos tambaleantes tienden a cambiar de dirección cuando reconocen sus propias huellas.




miércoles, 24 de mayo de 2017

SIETE

Número natural que sigue al seis.

El reloj de la pared sur goteaba las horas como un grifo mal cerrado. Chop. Chop. Chop. Lenta y agónicamente los minutos se sucedían uno tras otro sin llegar nunca la aguja pequeña a rozar el número siete. Daniela se sentaba todas las tardes frente al gran reloj de la estación de tren con la esperanza de que diese las siete, pero en los cinco años que llevaba haciendo esta rutina jamás había sucedido. El número estaba allí, era imposible saltar del seis al ocho sin pasar por el siete y, sin embargo, sucedía. Lo que Daniela no veía era como el tiempo y el mundo se paraba a su alrededor justo antes de dar las siete de la tarde, como una figura esbelta y vestida elegantemente se aproximaba a ella, como le acariciaba dulcemente la mejilla con su mano y como le leía sus pasajes favoritos de aquel libro que la había visto crecer. Daniela nunca sabría que aquella hora que creía maldita era el único nexo de unión que le quedaba con su padre, fallecido cinco años atrás en un accidente ferroviario a las siete de la tarde en esa misma estación. Nunca lo sabría, pero siempre lo intuiría.

sábado, 20 de mayo de 2017

TRANSITORIO

Pasajero, temporal.

Tendemos a aceptar el amor que otros deciden darnos sin tener en cuenta ni la calidad ni la cantidad del mismo. A veces, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos si es suficiente y justo recibir tanto, o tan poco, a cambio de lo que nosotros aportamos. A veces, deberíamos preguntarnos donde queda aquel amor romántico de las películas en blanco y negro, ese amor que nos hizo suspirar y que, en alguna ocasión, nos hizo soñar despiertos. A veces, y tal vez solo a veces, deberíamos preguntarnos si la ilusoria realidad en la que vivimos ha sido creada por amor puro y genuino y no por expectativas erradas hacia personas equivocadas. Supongo que cuando estamos enamorados pensamos poco y actuamos más, lo que nos conduce a la locura transitoria propia de los amantes locos.


jueves, 18 de mayo de 2017

SILVESTRE


Agreste, no cultivado.



Las hojas de los árboles creaban una melodía monótona a medida que caían al suelo. Los pájaros alimentaban el aire con su canto y el riachuelo que atravesaba el bosque de cabo a rabo humedecía el ambiente aportando una frescura reparadora a todo aquel que decidiese pasear por allí. Miranda salía a correr tomando como punto de partida la casa de su hermana gemela, situada en un lateral del bosque, desde que se había mudado a vivir en ella. A pesar de llevar más de seis meses viviendo en la propiedad, seguía sin sentirla como propia. En el testamento de su hermana la única beneficiaria había sido ella, cosa que a su recién estrenado cuñado no le había hecho ninguna gracia. Miranda siempre había estado convencida de que se había casado con su hermana por su dinero y su éxito empresarial. El dinero antes que los sentimientos, pensó. En el testamento, solo había una condición para que la propiedad no pasase de sus manos a las de su cuñado: que Miranda viviese en la casa. Sin tan siquiera pararse a pensarlo aceptó, cualquier cosa con tal de que esa sabandija no se aprovechase de su hermana gemela incluso después de muerta. Seis meses no habían sido suficientes para sentir ese como su hogar, sin embargo sí habían bastado para que el bosque le ofreciese ese remanso de paz que siempre había necesitado, para sentirlo como una parte de ella misma. Entre los árboles sonaban canciones susurradas por el viento que contaban historias sobre las dos gemelas trágicamente separadas. En las aguas del riachuelo podía vislumbrar el dulce azul de los ojos de su hermana y en el canto de los pájaros, el sonido de su voz. En el bosque se sentía en familia, protegida.

Miranda corría sumida en sus pensamientos, respirando el fresco aroma silvestre cuando se dio cuenta de que los pájaros ya no cantaban, las hojas ya no caían y el río sonaba diferente. Se paró en seco, su corazón desvocándose y su mente diciéndole que algo no encajaba. Entonces, descubrió a su cuñado Alberto observándola. En su mano derecha portaba un hacha y en el rostro una sonrisa diabólica. Lentamente se acercó a ella con el hacha levantada decidido a asestarle un golpe mortal. Miranda, paralizada solo llegó a conjurar el nombre de su hermana:

- Aura…

Entonces, una ráfaga repentina de viento agitó los árboles y antes de que Alberto pudiese prevenirlo una gran rama cayó sobre él. Miranda vio como la vida abandonaba sus ojos en el preciso momento en el que la rama le partió el cráneo. Sin más demora los pájaros comenzaron a cantar, el río volvió a la normalidad y las hojas cayeron acariciándole el rostro delicadamente.


lunes, 8 de mayo de 2017

FOCOS

Lámpara eléctrica de luz muy potente concentrada en una dirección.

Luces. Cámara. Estamos en el aire. Los focos iluminan la extremadamente maquillada cara de la estrella televisiva. Una gota de sudor cae por su frente como muestra de que hasta los curtidos en mil batallas televisadas tienden a estar nerviosos en las citas importantes. Cuando el programa termina sale pavoneándose como si fuese el último hombre sobre el planeta, autoconvenciéndose de un atractivo desaparecido mil años atrás, sonriendo a las dos admiradoras de avanzada edad que lo esperan a la salida. Camina hacia la oscuridad del aparcamiento reservado y a medida que se adentra la gota de sudor provocada por el nerviosismo comienza a ser sustituida por lágrimas. Se pregunta qué ha pasado y cómo  un hombre que se iba a comer el mundo ha terminado siendo un don nadie demasiado acostumbrado a la mentira. Tan acostumbrado, que ya no sabe reconocer cuando se miente a sí mismo y cuando se dice la verdad. Sorbe las lágrimas disimuladamente cuando se cruza con un compañero novato de la cadena e intercambian un amistoso saludo, demasiado amistoso teniendo en cuenta que nunca han cruzado más de dos palabras. La gente siempre le ha bailado el agua en función de la fama del momento en el que se encontrase, no conoce otra cosa. No conoce el amor o los vínculos reales. Sin embargo, tristemente, se autoconvence de que sí, se monta en su deportivo de alta gama, sube el volumen de la música y comienza otra función de baja calidad totalmente distinta, una función a la que llama vida.

jueves, 4 de mayo de 2017

MIRADA


Modo de mirar, expresión de los ojos.

Una mirada pesa más que mil palabras, porque se incrusta en la piel, e incluso en el alma, hasta que otra con mayor significado consigue borrarla. Las palabras se las lleva el viento y tienden a estar plagadas de adornos. Otras veces callan más de lo que hablan dejándote con la sensación de que el silencio cuenta más verdades que la boca que las calla. Sin embargo, una mirada es genuina, incontrolable, voraz y sincera. Hay miradas que sanan cualquier herida por profunda que sea. Miradas que regalan años de vida, sonrisas... Las miradas son besos al alma, porque las mentiras no se reflejan en los ojos y si los ojos del mentiroso mienten acorde, corre. Corre lejos.



miércoles, 3 de mayo de 2017

RIESGO

Situación en la que puede darse esa posibilidad.

Inténtalo. Inténtalo todo. No dejes nada atrás. No permitas que nadie te diga que no puedes hacerlo, que ese no es tu lugar, que se te queda grande o que no vales para ello. Hazlo, arriésgate. El riesgo siempre merece la pena, porque el fracaso es relativo. Puede que no logres la meta, pero siempre conseguirás puntos de experiencia en el juego de la vida. ¿Y qué vale más que la experiencia? Nada. Porque la vida es un cúmulo de experiencias de las que extraes una enseñanza. Mediante la experiencia avanzas y sin avance nada tiene sentido. Por eso debes arriesgar. Tal vez, esa mirada que te sedujo y que temes que solo haya sido un sueño comprenda un mundo nuevo, un mundo mejor. Tal vez, el miedo que tú sientes lo sienta también la otra persona y los dos estéis parados en un línea continua que no se desvía hacia su trayectoria correcta. Tal vez tus sueños, todas esas metas e ilusiones que una vez te creaste estén a un riesgo de distancia. El riesgo asusta, atenaza, paraliza… Pero sin riesgo, no hay emoción, sin emoción jamás sentirás como tus pulsaciones se aceleran. Pum… Pum… Pum, pum, PUM, PUM. Arriésgate, inténtalo. El mundo está esperando a que lo conquistes.