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lunes, 17 de julio de 2017

La Gitana


Todo el mundo la conocía como La Gitana. No por su raza, sino por su tez morena y su larga melena. Preciosa, salvaje, nocturna. Malas mañas, mala lengua, buenas piernas. Triste, pero cierto. A La Gitana no se le atribuían grandes proezas más allá de una garganta profunda y una mano larga a la hora de robar carteras. No, a La Gitana se la conocía por su reputación de "sucia" y embustera. Lo que la gente no sabía era que su verdadero nombre era Nerea, que era hija de una madre soltera que le había enseñado el único oficio que conocía: el de ratera. Lo que la gente tampoco sabía era que Nerea tenía cuatro hermanos pequeños y una abuela inválida, que su madre se drogaba y que por falta de estudios nunca había podido optar a un trabajo legal. Le faltaba cultura y le sobraba experiencia. Experiencia que solo la calle le alquilaba. Y digo alquilaba porque nada en esta vida le ha sido gratis a La Gitana. 

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