lunes, 28 de agosto de 2017

Enjaulada


Me hacías sentir pequeña. Con tu sola presencia los nervios me ahogaban, la piel se me erizaba y las palabras se me atragantaban. 
Él me hacía sentir grande, importante, especial. No tenía miedo, me sentía en casa. 

Contigo descubrí que me gusta lo desconocido, lo inesperado, lo frenético... la locura.
Con él recordé que la tranquilidad era aquello que mi alma necesitaba, lo que mi corazón imploraba. 

Contigo vivía en una montaña rusa, subidas, bajadas, ahora sí, ahora no.
Con él la línea del horizonte se me quedaba pequeña, porque decidió que su horizonte empezaba y terminaba conmigo. 

Una mirada tuya bastaba para curar mis heridas. Heridas provocadas por ti, heridas provocadas por él. En definitiva, heridas provocadas por mí. 
Una mirada suya me hacía sentir necesitada, querida, ansiada. Para él era una droga; para ti, tú eras mi droga. 

Contigo, verdades dibujadas en silencios, en momentos, en recuerdos.
Con él, secretos cantados al viento, gritados, inmortalizados.

Tú fuiste el humo que quise acariciar.
Él fue el cazador que me quiso enjaular. 


miércoles, 23 de agosto de 2017

El ingrediente secreto

"En lo alto de aquella colina hallarás el ingrediente que te falta". Esas fueron sus  palabras, segundos después con aquella sonrisa enigmática todavía en los labios, exhaló su último suspiro. Mis lágrimas mudas suplicaban a gritos que no me dejase. Sin embargo, ni la fuente de la eterna juventud podría en esta ocasión obrar un milagro y vencer al paso del tiempo. Ángel me había abandonado con ciento dos años, una proeza no al alcance de muchos, sobre todo teniendo en cuenta que jamás dio muestras de que el paso de los años le pesase. Sin mujer, hijos o cualquier rescoldo de familia que se preocupase por él, yo, su protegida, su hija adoptada, aquella a la que salvó del frío y la nieve una noche de diciembre en la que mis desgraciados progenitores decidieron abandonarme, era todo lo que tenía. No obstante, Ángel nunca pareció necesitar más. Me había inculcado sus principios y su amor por la vida y había intentado matar la melancolía que asolaba mi alma; melancolía provocada, tal vez, por el desconocimiento de saber quien era realmente, de donde procedía, pero sobre todo, el porqué de mi abandono.

Ángel me ayudó con su alma bondadosa y generosidad desmedida a entender que la felicidad estaba al alcance de mi mano, solo tenía que tomarla. Cuando era pequeña solía decirme que él conocía la receta de la felicidad, pero que solo llegado el momento me revelaría el ingrediente secreto para que yo misma pudiera elaborarla. Supongo que el día de su muerte era ese momento oportuno y ahora aquí me hallo, en lo alto de aquellas colinas a las que mi adorado ángel de la guarda me envió para recoger el ingrediente secreto.

Ahora lo entiendo, Ángel. Ahora lo entiendo todo.



sábado, 19 de agosto de 2017

Todos somos Barcelona.


Repulsión,  dolor,  miedo,  rabia,  sirenas de policía,... Silencio.

Muerte,  muerte inundándolo todo.  Sangre en el suelo como tinta plasmada en un lienzo, recuerdo de una batalla en la que solo un bando sabía que estaban en guerra. Pueblos convertidos en cementerios, calles con olor a miedo y a sal. Sal de las lágrimas derramadas por todos, porque de forma directa o indirecta todos somos afectados, víctimas. Ataques contra muchos, ataques contra pocos, contra centenares o contra un par de personas... No tiene importancia el número, la nacionalidad, la localización, la distancia, el color de la piel, el idioma o la religión. Nada de eso importa, nunca ha importado. Esto, amigos lectores, es un ataque contra la humanidad. Siria, París, Somalia, Berlín, Estocolmo, Iraq, Barcelona... Lágrimas de ayer, lágrimas de hoy y, aunque duela, lágrimas de mañana.

Pero olvídate de esto.  Olvídalo y recuerda las sonrisas,  las voces,  los gestos. Sus gestos. Tal vez se parecía a su padre o, tal vez, era esa persona que había traído luz a tu vida. Quizá era tu hermano, tu prima, tu tío, tu madre, tu amigo. Simplemente recuérdalo y no lo sueltes,  aferra esos momentos, hazlos eternos. No permitas que el miedo gane al amor, a la paz,  a la solidaridad.  La violencia solo genera violencia,  el odio solo genera odio. No estás solo,  ahora mismo somos un mismo corazón  latiendo fuerte,  muy fuerte.  Y alto,  muy alto.  Quebremos el silencio con el sonido de la vida. Encendamos las voces que han apagado con nuestras propias voces. Unidos. No tenemos miedo.



martes, 15 de agosto de 2017

Despiértame

El post de hoy es un pequeño fragmento de "Despiértame", el segundo de mis libros publicados en Amazon, concretamente una porción de la perspectiva de uno de sus tres personajes principales. Podéis leer el principio de la novela en la sección "Libro: Despiértame" (enlaces a la página de Amazon pinchando en → DESPIÉRTAME).

"-         El tumor está situado en muy mal lugar y necesitamos disminuir su tamaño al menos. Puede que con este tratamiento consigamos curarte, Salma. En caso de que consigamos reducir su tamaño, pero no sea recomendable seguir aplicándote las dosis, deberemos barajar la posibilidad de intervenir.


Es demasiado en lo que pensar y hacerme ilusiones a estas alturas no es una opción, llevo demasiado tiempo viviendo de esperanzas. Sin embargo, debo mantenerme fuerte, por Ethan. Ahora mismo lo miro y puedo ver todo el cansancio y el dolor que esta situación le está ocasionando. Soy consciente, hoy más que nunca, de que le he robado parte de su juventud y de su sonrisa. Cada día que pasa en el hospital conmigo es un día menos en su valiosa vida. A medida que yo muero, el muere un poco conmigo. Soy todo lo que tiene en el mundo y él es todo lo que yo tengo, nunca nos hemos aferrado a nadie demasiado tiempo y nuestras relaciones siempre han resultado amores imposibles (si a eso se le puede llamar amor). Estamos solos en el mundo. Dos huérfanos sin rumbo con una única meta: vivir. De momento, simplemente nos limitamos a sobrevivir al cáncer. A mi cáncer. Una enfermedad que ataca a uno, pero muerde a dos, porque cada aguja que me clavan a mí en cualquier parte del cuerpo es una aguja clavada de pleno en el corazón de mi hermano. Cada bajón en mi estado de salud es un bajón en su estado de ánimo. Esta enfermedad está devorando mi cuerpo y su alma. Nos está devorando".  


jueves, 10 de agosto de 2017

Intento fallido

- Vivir a través de los demás no es vivir, es un intento fallido de absorber lo que envidias, de hacerlo tuyo. Por no hablar de que este modo de vida implica la muerte de tu espíritu, porque  aquello que lo hacía único se transforma en una copia barata de algo que nunca alcanzarás. Recuérdalo siempre, porque si decides vivir de esta manera tan incorrecta, envidiando y proyectando sentimientos negativos, jamás habrás vivido realmente, cariño.

- Pero, abuelo... ¿Cómo sé que estoy viviendo a través de los demás? ¿Cómo diferencio entre vivir mi vida o la de otros? Al fin y al cabo, la envidia es un sentimiento del que tendemos a avergonzarnos y nos autoengañamos diciéndonos que no es cierto, que no envidiamos nada...

- Muy sencillo. Cuando vives a través de los demás no eres realmente feliz, tienes siempre la frustrante sensación de que te falta algo y de que jamás lo obtendrás. Ese algo es la vida de otros, es el deseo de ser otra persona. Aprende a apreciar lo que tienes y a quien tienes y ni siquiera percibirás que hay otras personas a las que envidiar a tu alrededor.


viernes, 4 de agosto de 2017

Construir.

1. tr. Hacer de nueva planta una obra de arquitectura o ingeniería, un monumento o en general cualquier obra pública.

La gente te va a juzgar, eso es algo que tengo claro desde que tengo uso de razón.

 ¿¿Te has pintado el pelo de rosa?? ¡¡Qué atrevido!! ¡¡No deberías haberlo hecho!!

¿De verdad? ¿Bellas Artes? Uf… No tiene salidas laborales…

¿Cómo que no vas a tener hijos? Se te va a pasar el arroz y luego ¿qué? Sola, sin familia propia, sin nadie que te cuide…

Da absolutamente igual lo que hagas, siempre vas a ser criticado, juzgado sin un juicio justo por personas que ni siquiera se han parado a analizar sus propias elecciones antes de condenar las tuyas. Jueces de la vida, pero también jueces especializados en diversos temas que creen tener la verdad del universo escondida en la palma de su mano (y solo SU mano), jueces con la divina potestad para corregir tus errores. Sí, como lo oyes. TUS ERRORES. Esas caídas “tontas” que todo el mundo sufre a lo largo de su vida, caídas que te raspan las rodillas dejándote pequeñas (o enormes) cicatrices a modo de recordatorio para que no vuelvas a tropezar en la misma decisión, en el mismo camino, en la misma piedra… O, tal vez, para recordarte que si te caes y sientes el dolor es porque estás vivo, estás intentándolo. Sigue intentándolo. Intentarlo es la única manera de conseguirlo.


Solo tengo una pregunta para ti: ¿te importa el veredicto de esos falsos jueces? Si la respuesta es tienes un problema. No deberías dejar que los demás se cuelen en tu cabeza. El camino que otro ha elegido solo es eso, SU camino. Somos seres independientes, individuos con diferentes ideas, valores y sentimientos. Cada uno debe construir su propio camino y, precisamente en esta palabra reside el truco: construir. Los caminos de la vida no se toman, se construyen. Crea un puente que te dirija a lo que quieres ser y jamás errarás la trayectoria. Si por el contrario tu respuesta es no, mi más sincera enhorabuena, tú puente tiene unos buenos cimientos, sigue construyendo. 




miércoles, 2 de agosto de 2017

Sola.



A veces me siento sola cuando estoy acompañada. Dicen que es un fenómeno bastante común, que somos almas individuales atormentadas por el eterno anhelo de encontrar aquella compañía que nos arranque del hastío. Sin embargo, muchas veces, a pesar de encontrar lo que buscamos nos seguimos sintiendo solos.


Tal vez, llámenme loca, erramos en la búsqueda y lo que debemos encontrar no sea otra cosa que a nosotros mismos. 

Mis libros

Mis libros
Clic en la imagen y a leer, ¡adelante!